lunes, 28 de mayo de 2007

el festín de Babette

Gracias y mil veces gracias Muriel. Ayer por la noche, Babette se coló en mi casa para regalarme una aventura de 99 minutos.

En una remota aldea de Dinamarca, dos hermanas ya ancianas viven envueltas en la nostalgia de una lejana juventud, en la que su educacion, profundamente puritana, las obligó a renunciar a toda posibilidad de ser felices. Pero la llegada de Babette a sus vidas les ayudará a realizar el milagro de hacer brotar la bondad humana a través del goce de los sentidos que produce siempre un buen festín culinario.

Esta vez Muriel, Saturno y Júpiter se han unido de una manera armoniosa, ofreciendo un resultado en forma de imágenes, primeros planos exquisitos que transcurren a ritmo de una sinfonía de Bach y un final con sabor a blinis, perdices en sarcófago y un Veuve Clicquot de 1845.

Memorias de Africa ya me fascinó, y la última vez que lo leí el pasado mes de Enero en tierras africanas me permitió oler y tocar la esencia de éste continente. De nuevo la hija de Marte, Karen Blixen, ha conseguido conmoverme a través de los sentidos, y me ha ayudado a corroborar lo que siempre he creido: un artista nunca estará sólo.

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