jueves, 10 de mayo de 2007

cena danesa

El pasado lunes Marie Louise nos obsequió, a modo de despedida, con todo un festín culinario salpicado por deliciosas tapas originarias de su tierra natal: Dinamarca.

El destino quiso traerla hasta Barcelona, dónde descubrió la sangría y a un catalán amante del icetock que la llevaron a quedarse a oler y saborear un sinfín de paisajes y melodias.

Estrenamos la terraza de la calle Aribau y bajo la luz de las velas y las macetas sin flores saboreamos gelatina de vino con carne de cerdo y mantequilla. Degustamos un delicioso pan negro amasado a cuatro manos. Intentamos adivinar que pescado era aquel y ahumamos el paladar con un queso muy peculiar. Le siguió una salsa de remolacha, una ensalada de patatas, paté de liebre y bolitas de carne. Para terminar pudimos degustar unas galletas de mantequilla, aunque el punto dulce estuvo presente durante toda la cena, mientras Marie Louise, con su voz melosa y con ese ligero acento que tienen los que vienen de otras partes del mundo, nos iba explicando historias del por qué, cómo y cuando de las comidas y otras peculiaridades de su gente y su tierra.




Antes de esta deliciosa cena nos dieron la bienvenida unos gusanos al chile, hormigas culonas de alguna remota zona asiática y unos grillos que ya habian dejado de cantar. Fue curioso...aunque dudo que repita (se pueden encontrar en la parada de Petràs en el Mercat de la Boquería)

Que tengas un feliz regreso Marie Louise...y muchas gracias por éste viaje a Dinamarca.


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