lunes, 19 de marzo de 2007

mi familia bonaerense

Carina, tu mensaje en mi "delicioso mundo" , ha iluminado mi mañana del lunes justo dos dias antes que llegue la primavera. Me pregunto si será un mensaje oculto y en el fondo me estaras enviando parte de tus flores favoritas para que den color a mis dias.

Hace ya casi 3 años que Dani me devolvió mi hospitalidad en forma de un pais que me robó el alma y se encargó de arreglar mi destino, que por aquel entonces estaba un poco perdido. Mi viaje a Argentina, sirvió para estrenar la década de los 30 y para conocer a mi familia Bonaerense, en el sentido más literal que tiene la palabra "familia".
Recuerdo las facturas con las que endulzabas los despertares mios y de Dani, los matambre arrollados con los que quisiste que conociera una parte de vuestra gastronomía, tu taller de costura lleno de luz y con tu inseparable y fiel Oliver haciéndote compañía.
Pero lo que más recuerdo de mis dias en Buenos Aires, fue aquella tarde en que le dimos fiesta a Dani y nos fuimos a pasear tu y yo solas. Me llevaste hasta el Jardín Japonés, dónde me enseñaste que el amor no es sólo exclusivo de las personas. Cuando uno ama, ama al mundo entero y todo lo que habita en él. Conocias cada árbol con su nombre completo y con su vida completa, como si fueran tambien tus hijos. Conocias cuando y porqué cambiaban de color, si estaban sedientos de sed o si les faltaba, a ellos también, un poco de luz. Cruzamos el puente rojo, pasando por encima del estanque lleno de carpas anaranjadas, que nos saludaban y nos daban la bienvenida a su hogar. En la pequeña casita rodeada del arte del ikebana mas delicioso, tomamos un te con un dulce que sirvió para que pusieramos nuestras vidas pasadas en manos de la otra y así conocernos mejor. La verdad es que la tuya me comovió en lo mas hondo.

No te preocupes por Dani. A parte de su angel que la acompaña siempre, yo nunca dejaría que le pasara nada malo. Intentaré cuidar de tu hija como si fueras tu misma.

El beso más cálido para Horacio y sus poemas, Adan y su orden incomprendido que a mi me fascinó, a Oliver y sus tardes de costura, y a ti Carina. Yo tambien os quiero mucho.



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